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日志


10月13日

Regalo-Poesía para mi Martita por su cumple :)

ESE TRÁGICO DÍA

 

 

 

 

 

No quisiera despedirme

Para siempre de ti,

No quisiera separarme

Nunca de ti.

Pero si algún día ocurre,

Si llegara alguna vez

Ese trágico día,

 

Recuerda nuestro primer beso,

Recuerda nuestras caricias,

Recuerda el palpitar de nuestros pechos

Que, acompasados, se aceleraban.

 

Nunca olvidaré

Lo que has sido para mí.

Nunca me perdonaré

El dejarte escapar.

Pero si algún día ocurre,

Si llegara alguna vez

Ese trágico día,

 

Recuerda aquellos momentos,

Recuerda aquellos besos,

Recuerda aquel amor infinito

Que nadie superó.

Recuerda que nadie

Te ha querido como yo

Recuerda aquel niño

Que nunca creció,

Recuerda el tibio tiritar de mis ojos

Mirando los tuyos mientras yo te decía:

 

TE ADORO, TE AMO Y TE QUIERO.

8月23日

Siempre conmigo

Siempre Conmigo
 
 
 
 
 
 
Esté donde esté,
Encuéntreme donde me encuentre,
Pise el lugar que pise,
Allí estarás,siempre conmigo,
Porque siempre te llevo dentro de mí,
Ocupas todo mi corazón,
Y cuando llegue a mi destino,
Cuando encuentre mi sino,
Allí estarás,conmigo,aunque no estés.
Pase lo que pase,
Suceda lo que suceda,
Ocurra lo que ocurra,
Siempre estarás conmigo,
No te dejaré caer en el olvido.
5月15日

Del 16-XI-2005 al 16-V-2006 para Marta

    Martes, 16 de Mayo del 2006

 

 

  

Ahora,

Ahora que estoy bien,

Ahora que padezco la enfermedad

Del Amor,

Ahora que sé lo que es amar,

Ahora que sé lo que es que me
Amen de verdad,

Ahora que no me preocupa el tiempo

Ni el dolor,

Ahora que mi corazón tiene dueña;

Ahora,

AHORA SÉ LO QUE ES LA FELICIDAD.

 

 

 

Gracias mi Amor por estos 6 meses que me has dado de felicidad, amor, cariño, comprensión, abrazos, besos, caricias, miradas, sorpresas que, fueran como fuesen, siempre han salido bien.

TE AMO MI MARTITA Y NO QUIERO PERDERTE NUNCA.

MIL GRACIAS.

3月26日

Falsedad

Falsedad

 

 

 

 

 

 

 

 

A partir del odio,

A partir de la frustración,

A partir de la más mísera depresión,

Palabras oscuras surgen de mi pluma.

Ojos que no ven, oídos ausentes

En una turbia conversación del alma.

 

Conversación de alma y mente,

Disputa entre corazón y razón,

Lamentos y lloros que son sepultados
Bajo una sonrisa de payaso.

 

Nos gusta enmascarar,

Nos gusta ser quien no somos,

Nos gusta disfrazar nuestra maldad,

Ser vistos como buenas personas,

Ser aquello que nos queda tan lejos...

¡Oh!Poesía

¡Oh! Poesía

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Oh! Poesía

Espejo del alma,
Imagen clara y definida

De lo que se oculta en realidad.

 

¿Qué oculto?
No lo sé.
Tampoco sé
Sacarlo por mí mismo.

La poesía lo saca

Sin que yo quiera.


¡Oh! Poesía

¡Cuántos lloros, sonrisas y lagrimas
me has ayudado a esconder!

Soy un cobarde, lo sé,

No necesito de nadie para saberlo.


Mi poesía es clara
como el agua de un río.
Mi poesía está definida
como la figura de una bella mujer.

Ahora

Ahora

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora que estoy en la cama,

Ahora que las estrellas vagan,

Ahora que lees mi poesía,

Ahora estoy vivo.

 

Sólo se me ocurren

Palabras negras, oscuras,

Llenas de tristeza y amargura

Sin motivo hallado.

 

¿Será que la fórmula

de la felicidad

reside en la ignorancia

de la tristeza?

 

Bienaventurado el ignorante

Y maldito el ilustrado.

Estoy decepcionado,

La vida debería ser al revés:

 

Felicidad al ilustrado

Y maldición al ignorante.

Yo soy un ilustrado,

Yo estoy triste.
2月27日

Gustavo Adolfo Bécquer

Bécquer

 

Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla el miércoles 17 de febrero de 1836, en el número 9 de la calle Ancha de San Lorenzo (actual Conde de Barajas), en una casa que en la actualidad no existe. Fue bautizado el jueves 25 del mismo mes en la parroquia de San Lorenzo Mártir, oficiando de madrina Manuela Monnehay, hija de un perfumista francés instalado en Sevilla y discípula del padre pintor del poeta.
    Los Bécquer, nobles flamencos, llegaron a Sevilla a finales del siglo XVI para comerciar, y pronto alcanzaron una próspera situación entre las familias sevillanas más altas, con capilla propia en la catedral hispalense.
    El padre, don José Domínguez Bécquer, pintor de costumbres, casó con doña Joaquina de la Bastida y Vargas, y de este matrimonio nacieron ocho hijos. Don José tuvo éxito pintando para los ingleses viajeros que compraban entusiasmados sus cuadros costumbristas, lo que le permitió mantener holgadamente a su familia.
    La infancia del poeta fue dichosa hasta los cinco años, en que murió su padre. Después, a los once, moriría su madre, mientras el niño estudiaba para marino en el colegio de San Telmo en condición de pobre pero de familia noble.
    Protegido por su madrina y por su tío Joaquín Domínguez Becquer, importante pintor sevillano, el poeta aprende pintura y humanidades y estrecha relaciones en especial con su hermano Valeriano, que andando el tiempo se convertirá en importante pintor y protegera al poeta en momentos difíciles. Progresa el niño rápidamente, como demuestra su Oda a la muerte de don Alberto Lista, escrita en 1848.
    En 1853, Bécquer es ya un joven poeta que publica versos en revistas y periódicos locales, y que conoce a otros incipientes escritores que han de tener importancia en su vida, como Narciso Campillo, futuro editor póstumo de sus obras, o Julio Nombela, autor de unas importantes memorias que reconstruyen gran parte del periplo vital becqueriano. Los tres poetas forman una sociedad literaria y recogen sus poemas con la ilusión de publicarlos en Madrid y alcanzar fama.
    Su educación literaria, dirigida en el Instituto sevillano por Francisco Rodríguez Zapata, discípulo del gran ilustrado Alberto Lista, es clasicista, con especial aprecio a los poetas latinos y españoles del Siglo de Oro, en especial, Fray Luis de León, Herrera o Rioja. A la búsqueda del ritmo musical, de la expresión ajustada y noble, se une una inclinación prerromántica hacia lo sublime: la emoción ante la noche, la muerte, la fragilidad humana, etc., tal y como habían cantado Young, Rousseau o Chateaubriand.
    La familia Bécquer, en arte y en política, se identifica con la Sevilla conservadora. Así, mientras en Madrid, en 1854, triunfa la intentona liberal-popular de O'Donnell, la «Vicalvarada», el poeta exhibe su espíritu satírico frente a la revolución en unos dibujos que se conservan en un álbum denominado Los Contrastes, o Álbum de la Revolución de Julio de 1854, por un Patriota. Un retrato de 1853 nos muestra al Bécquer de gusto clásico, fino y esmerado.

El sueño madrileño
 
    El romanticismo lo invade todo, y pronto Gustavo Adolfo se deja ganar por el sueño de conquistar gloria y fortuna en Madrid. Abandona Sevilla y, con la ayuda de su tío, llega a la Corte en octubre de 1854. Nombela lo espera, y Campillo ha de llegar en breve. El primero da detalles de la lóbrega pensión en que ha de hospedarse, donde, en cambio, la patrona doña Soledad, andaluza así mismo, lo protegerá.
    Hasta 1860, en que gracias a otro de sus grandes amigos y editores de su obra póstuma, Rodríguez Correa, le consiga un empleo fijo de redactor en un gran periódico centrista español, El Contemporáneo, Bécquer conocerá las privaciones y la forzosa bohemia que han sufrido la mayoría de  escritores en España. Para ganar el pan tuvo que hacer de todo: biografías de políticos a destajo, traducciones, chupatintas en una oficina pública, dibujos, zarzuelas, etc.
    La estética becqueriana, formada de un cierto clasicismo entreverado de romanticismo medievalista, encontrará en Madrid un nuevo ambiente poético del que saldrán, finalmente, las Rimas becquerianas. El romanticismo desarrolla una faceta desatendida anteriormente: la intimista, y se concentra en las verdades del corazón a través del poema breve, directo, o de la balada germánica, imaginativa y sugerente. Interesan ahora el Byron de las Hebrew Melodies, o el Heine del Intermezzo a través de la importante traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Universal.
    En 1857 emprende una obra importante, la Historia de los Templos de España. Se trataba, siguiendo a Chateaubriand, de estudiar el arte cristiano español uniendo el pensamiento religioso, la arquitectura y la historia: «La tradición religiosa es el eje de diamante sobre el que gira nuestro pasado. Estudiar el templo, manifestación visible de la primera, para hacer en un sólo libro la síntesis del segundo: he aquí nuestro propósito.» El proyecto, inacabado pero que reunió a grandes especialistas, muestra las dotes organizativas del poeta «soñador».
    Para ganar algún dinero el poeta escribe, en colaboración con sus amigos, comedias y zarzuelas como La novia y el pantalón (1856), en que satiriza el ambiente burgués y antiartístico que le rodea; o, entre otras,  La venta encantada, basada en el Quijote.
    En 1858, cansado y debilitado por el trabajo y las penurias, cae el poeta gravemente enfermo. Le asisten su hermano Valeriano y su amigo Rodríguez Correa, quien, para encontrar recursos, rebusca entre los papeles de Gustavo Adolfo y encuentra la primera de las leyendas publicadas, El caudillo de las manos rojas, de ambiente hindú y de un exotismo orientalista bastante nuevo en España.

El amor y las primeras rimas

    Las tertulias artísticas en lugares públicos (cafés) o privados (casas particulares) proliferaron extraordinariamente en el siglo XIX. Don Joaquín Espín, maestro director de la Universidad Central, profesor de solfeo en el Conservatorio y organista de la capilla real, protegido de Narváez y bien introducido en palacio, tenía dos hijas, Julia y Josefina, y daba alguna tertulia musical en su domicilio.
  Julia, nacida en 1838, soñaba con llegar a ser una cantante de ópera famosa, como su tía bisabuela materna Colbrand, primera esposa de Rossini. En 1856 había cantado ante los reyes, estudio en el extranjero, actuó en La Scala de Milan en 1867 y en Rusia en 1869. En 1873, dos años después de muerto el poeta, casó con Benigno Ortega, que llegaría a ministro de la Gobernación.
    De Josefina se sabe poco. Tenía los ojos azules (Julia, negros), y según Rafael Montesinos las primeras rimas becquerianas manifiestan un posible galanteo con la hermana de Julia.
    Bécquer, que aún no era famoso, y sus amigos, todos jóvenes, acudían a la tertulia de los Espín. El poeta leía sus versos y manifestaba sus excelentes dotes musicales. Para todos era evidente su inclinación hacia Julia, la cual, con aspiraciones más altas, aunque estimaba el arte del poeta, no le consideraba un partido adecuado, y le disgustaba el ambiente bohemio y poco limpio que le rodeaba.
    Jesús Rubio ha editado los dos álbumes de Julia, con textos y dibujos del poeta dedicados a su musa, a la que no olvidaría nunca y a la que dedicó una parte importante de sus rimas.

Periodismo, política y boda

De 1858 a 1863, la Unión Liberal de O'Donnell gobierna España. En 1860, González Bravo, personaje importante de la oposición conservadora de Narváez, con el apoyo del financiero Salamanca, fundan El Contemporáneo, dirigido por José Luis Albareda y en el participan redactores de la importancia de Valera. Rodríguez Correa, ya redactor del nuevo diario, consigue que entre Bécquer. Se trata de hacer oír al voz del ala liberal del partido moderado. En este periódico el poeta hará de todo: crónica de salones, política, literatura... Desaparece El Contemporáneo en 1865.
    Y de repente, ante la extrañeza de sus amigos, el poeta se casa en 1861 con Casta Esteban y Navarro. La había conocido en la consulta de su padre, a la que Bécquer acudía para tratarse de una enfermedad venérea contraída en sus años bohemios.
    Son años fructíferos en los que el poeta publica la mayoría de sus rimas y leyendas y se hace un nombre, además de poder mantener una familia con hijos. Pero en la intimidad de sus escritos el poeta se duele del fin de sus ilusiones. A su ascenso artístico y social (protegido del ministro conservador González Bravo, que lo nombra censor de novelas con un excelente sueldo; director de importantes revistas y periódicos, etc.) le acompaña un aburguesamiento paralelo al de la sociedad madrileña postromántica, realista y poco sensible.

Veruela

    Su quebrantada salud necesita un descanso, y por consejo de su íntimo amigo Ferrán, autor de cantares, con su familia y acompañado de su hermano Valeriano, recientemente separado de su mujer, y de los hijos de éste, se retira en 1864 al Monasterio de Veruela, monasterio cisterciense desamortizado y en el que haya instalada una hospedería en las antiguas celdas. Desde allí remitirá al periodico sus famosas cartas Desde mi celda, en las que, además de hacer reportajes sobre tipos y paisajes, hace un repaso de su vida pasada y actual, marcada por un profundo desencanto.

Revolución y destierro. El primer manuscrito de las rimas

    1868 será un mal año para el poeta. Casta le es infiel y Gustavo se separa de ella quedando los dos hijos a su cargo. Perderá, con la revolución liberal, su puesto oficial, al tiempo que cae el ministro, protector y admirador de Bécquer Luis González Bravo, quien le había pedido que reuniese sus poesías para publicarlas a su costa. Así lo hizo el poeta, organizando sus rimas en el primer manuscrito del Libro de los gorriones, con prólogo del ministro.
    Pero en los disturbios de la revolución el palacio de González Bravo fue asaltado por la muchedumbre y el manuscrito se perdió.
    En Toledo, los hermanos Bécquer, con sus hijos, se refugiaron hasta que amainase el vendaval revolucionario.

Muerte de los hermanos Bécquer. Publicación de las Obras Completas

    Volvieron en 1870, a un hotelito en las Ventas llamado La Quinta del Espíritu Santo. Convencieron a Eduardo Gasset para que fundase La Ilustración de Madrid, en la que el poeta sería el director y Valeriano dibujante. Colaboran estrechamente ambos hermanos en multitud de dibujos con texto, hasta que el 23 de septiembre de 1870 muere Valeriano. Rodríguez Correa, que ha prosperado mucho, se lleva al poeta y los hijos a un lujoso piso en la calle Claudio Coello, en el barrio de Salamanca.
    Pero el poeta ya no resiste el golpe. Mientras agoniza, pide a Ferrán que queme sus cartas («serían mi deshonra»), que publiquen su obra («Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo») y que cuiden de sus niños. Murió a las diez de la mañana, después de pronunciar las terribles palabras, reveladoras del desencanto que le embarga, «Todo mortal». En Sevilla había eclipse total de sol.
    Inmediatamente, los amigos, especialmente Ferrán y Correa, iniciaron los trabajos para editar y financiar la publicación de las Obras Completas del malogrado amigo, que en sucesivas ediciones fueron incorporando la mayoría de los textos que hoy conocemos del poeta, afortunadamente salvados del olvido. 

 

 

 

(Haced click en las imágenes si no veis lo que pone) 

 

2月26日

Rima LII

Rima LII

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
 y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!
       
Bécquer

Rima XXII

Rima XXIII - Por un beso

Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
       
Bécquer
2月19日

A Marta,Mi Niña!!

Siempre que estoy contigo,me lo paso bien.
Cada vez que estoy más contigo,mejor me lo paso
Y si mejor me lo paso,más ganas tengo de estar contigo
Y si cada vez tengo más ganas de estar contigo,más te echo de menos.
 
 
 
 
 
 
TKM MARTAAA!!!!
1月30日

"Vida de un Orgulloso"

“Vida de un Orgulloso”

“Érase una mentalidad pueril pegada a un hombre”

Una buena frase si tuviera que describirte.

Pero yo sólo quería ser tu amigo,

Y lo fui durante mucho tiempo,

Hasta que tu orgullo pudo conmigo.

Tuvimos muchos años de amistad,

Que empezó a romperse

Con tu proposición a mi hermana.

Más tarde, ella te empezó a camelar,

Y tú, tonto de ti, te dejaste llevar.

Ahora, ahora puedes comprobarlo tú mismo:

Soledad, tristeza y amargura

Será lo que te aguarde el futuro.

Yo sólo te aconsejo, antes de que sea tarde,

Que, si me pierdes a mí, lo perderás casi todo

Pues yo soy el que une,

Pues yo soy el que defiende.

Yo soy aquel que nunca te ha hecho mal,

Yo era tu fiel amigo,

Yo lo era casi todo para ti.

No entremos en la temática del amor,

Pues entre tú y yo no existe, por mi parte.

¡Ay! Cabeza hueca.

Más de mil meteduras de pata has hecho

Que de algunas de las cuales te he sacado.

Ahora, ahora que te encuentras solo,

Dime, ¿qué se siente al ser tentado por el suicidio?

¿Qué se siente al comprobar que todo lo has perdido?

Tú orgullo y el de algún otro, esta combinación,

Han hecho que lo pierdas todo, que mueras solo,

Que no tengas nada, que vivas solo.

Creo que será demasiado tarde cuando leas esto,

Pero yo lo he intentado, cosa que tú no has hecho.

Has tenido mucho tiempo para disculparte

Porque me asumiste algo que yo no había hecho.

Me dolió mucho tu mensaje

Y esperaba tus sinceras disculpas,

Pero no, no has hecho nada.

Tu orgullo y tu mentalidad te pueden.

Pues allá tú, allá tu vida.

No tendrás a nadie, no tendrás vida.

 

 

Eduardo Fernández Ordás 2004

"Te Quiero"

TE QUIERO

Tu belleza admiro

Tu belleza alabo

Mas, aun así

Ningún verso hago

Ésta es la excepción

                                                                 [de mis palabras

cuyas pronuncio

y, con ellas denuncio
que no hay más belleza

que usted tenga.

También tenga la bondad

De leer estos versos
pues son para vos
y en vos pienso.
Nunca tendrían final
si tuviera que describirte
con palabras bonitas
y llenas de sinceridad
porque no miento,
y si miento me corto el pescuezo.

Y, además, te tengo tal respeto

Que me muerdo la lengua cuando

Pronunciar tu nombre intento.
Además, cualquier bellaco como yo

No dejaría escapar a tal hermosa dama

Pues me llamarían tonto

Porque ellos no saben

Que yo por las noches te añoro

y en las noches lloro.

Ya sé que no te lo he dicho nunca,

Y dudo que te lo diga

Esas dos palabritas que,

Pronunciadas unidas,

Enternecerían a la más fiera bestia.

Quizá sea mi miedo,

Quizá sea mi pánico,

Miedo a no ser correspondido

Pánico a ser rechazado.

No es la primera mujer que amo,

Y que después, pierdo

Todo por no saber decir

TE QUIERO.

"Recordar"

Recordar

 

 

Recuerdo muy bien nuestros tiempos pasados:

Aquellos besos, aquellos abrazos.

Aquellas noches cargadas de amor,

Aquellos labios rebosantes de pasión,

Aquellos cuerpos esbeltos y altos,

Aquel amor que siempre perduró.

Ahora que te he perdido,

Ahora que me has abandonado,

Ahora que avanzas por el túnel,

 

Ahora que no respiras,

Ahora te añoro más que nunca,

Y rezo a la Virgen

Para que cuide de ti.

Ya sé que sabes

Que yo no creo en esas cosas.

Ya sé que sabes

Que no se cuidarme solo.

Ya sé que sabes

Que no tardaré mucho en estar contigo,

Pero hasta ese momento recordaré,

Pensaré en ti, pensaré en aquellos momentos

Tan agradables que me hiciste pasar,

Tantos años de felicidad,

Tantos hijos que me diste,

Tanto amor y tanta paz.

Ahora ya no sé cómo vivir,

Ahora ya no sé cómo amarte,

Tú, allá arriba y yo,

Acá, abajo.

 

No puede haber tanto dolor,

No puede haber tanta amargura.

No, no la hay, tranquila.

Estoy muy ansioso de volver contigo

Y he pensado en ir allá como los héroes:

Pistola en mano y mi imagen en el espejo,

Sólo para reunirme contigo,

Sólo para recordar.

 

 

Eduardo Fernández Ordás 2004

"Los Celos"

Los Celos

 

 

 

Jamás los verás,

Pues Ellos son fruto de tu mente enrabiada

Y de tu agonía y pasión sentimental.

Si esperas no sufrir por Ellos,

Estás muy equivocado,

Pues Ellos atacan a los vivos

Y los vivos mueren por Ellos.

No sé qué magia tendrán,

O qué sentido tienen en esta vida

Aparte de amargarte y destruirte

Y de perder verdaderas amistades.

Atacan mientras tú agonizas,

Agonizas por querer,

Agonizas por amar.

Todos han sufrido sus dolores,

Todos han pasado por ellos.

De Ellos se ha escrito poco,

La mayoría de lo que se ha escrito

De Ellos han sido ridículas cancioncillas.

He aquí mi descripción

Sobre Ellos.

Ellos, Ellos, Ellos:

LOS CELOS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eduardo Fernández Ordás 2004

"¡Oh! El Amor"

¡Oh! El Amor

 

 

 

 

¡Oh! El amor

Aquel rincón

De la habitación

Que te influye

Y te consume

Con su poderosa atracción

Y su melancólica razón.

 

¡Oh! El amor

Aquel veneno

Que te quema por dentro

Y te consume, te consume.

 

¡Oh! El amor

Aquella enfermedad

Que te ataca por detrás

Sin dejar oportunidad

De defenderte.

 

¡Oh! El amor

Bonito sentimiento

Y cruel enfermedad

Que se nutre de la pasión

Y se destruye con la frialdad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Eduardo Fernández Ordás 2003

"El Soplido"

El Soplido

 

 

 

 

No recuerdo el momento en que te vi

Tampoco recuerdo el cómo ni el dónde

Tan sólo tengo un vago soplido

Que me recuerda a todas horas tu nombre.

Me habla siempre de ti:

De tu nombre, de tu figura, de tu persona,...

Nunca lograré olvidarte,

Ya que este vago soplido

Nunca me abandonará.

Muchos dicen que estoy loco,

Otros tantos que deliro

Y algunos que fantaseo,

Pero todos me preguntan

Que de dónde he sacado

Ese vago soplido.

A lo que contesto orgulloso:

 

-No lo recuerdo, sólo recuerdo

que me recuerda que recuerde

A cierta persona de la que

Me habla hasta el ocaso.

 

He ido a curanderos y médicos,

Pero nadie me ha sabido decir

[que es lo que tengo.

Un día me topé con una vieja anciana

Que vendía rosas y me dijo:

 

-¡Oh, maldito! Aléjate,

pues lo que te acompaña

no es un soplido, ni locura,

Sino una maldición.

Sí, señor mío, una maldición

Llamada AMOR.

 

Desde aquel día no duermo bien:

He buscado curaciones para

[esta maldición,

Pues cada vez se hace mayor

Y no quisiera estar maldito

Toda la vida.

Buscando, buscando, encontreme

Con una joven, una bella dama

De ojos azules y melena blanca

Como la nieve, la cual estaba

Lavando en la orilla del río.

Me acerqué a ella y me dijo:

 

-Te estaba esperando.

Tú eres el llamado “Maldito”,

Pero de maldito tienes poco,

Ya que ese soplido llamado Amor

No es una maldición,

Sino una bendición del Cielo.

 

Ya no sabía a quién creer:

A la anciana o a la joven.

Estaba desesperado, quería

[una solución

Un día, derrumbado en un

[cómodo sillón,

Vi un destello que llamó mucho

[mi atención.

Me acerqué y vi a alguien postrado,

Como si quisiese que otro le diese

[conversación.

Le comenté mi dilema y me contestó:

 

-Tu dilema es de fácil solución,

pero tiene dos pegas, dos condicionantes.

El primero es si esa persona,

de la que no recuerdas,

te ama, guíate por la joven.

El segundo es si esa persona

No te ama, puedes darte por muerto,

Pues la anciana tiene razón.

¿Ves como era tan fácil que

lo podías haber respondido tú?

 

Este personaje empezó a

Insultarme y a meterse conmigo

Y yo quise defenderme,

Pero cuando lo hice,

¡Catástrofe! Rompí un cristal

y el hombre desapareció.

Al final lo vi claro:

Lo que golpeé era un espejo.

Pero, si era un espejo,

¿qué era lo que había en él?

¿sería verdad que estaba loco?

Pues en parte sí,

Ya que todos cuando nos

Enamoramos nos volvemos locos.

 

 

 

 

 

 

Eduardo Fernández Ordás 2004